EL ÉXTASIS DE LA SALSA 1


La música, la literatura, el arte en general, se alimenta de la vida. Para crear sólo hace falta sentir. Y al sentir algo nos puede enseñar una droga, o quizá, también una condena en la cárcel o tal vez un desamor. ¿No serán las musas adictas al amor, o por amor estarán cumpliendo condena?

Hasta tal punto se puede identificar enseguida cada década con un estilo musical concreto y un tipo de droga concreta, en los años 70 fue la marihuana con el rock, y en los 80 la cocaína y la heroina con el pop y los 90 para la música electrónica con el éxtasis. Pero en todas estas décadas la salsa acogió a todo tipo de droga.

“Mucha gente bebe e ingiere diferentes tipos de sustancias para acompañar sus actividades lúdicas, pero durante la historia hay quien ha visto en ellas un medio de inspiración, un vehículo para desarrollar su arte más “allá”. Juan Ramos.

La música a finales de los años 90 se caracterizó por la fusión de ritmos para dar nacimiento a nuevas formas musicales sin abandonar las raíces. La fusión entre música y drogas tiene también su historia y se vincula en los años 50 con el nacimiento del rock & roll. Desde entonces sexo y drogas se funden en una sola cadena cuyos eslabones van amarrados para acompañar a la música a la medida de su andar y otro eslabón de esa cadena lo complementa el alcohol.

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Fue la época de la revolución y rebeldía de la juventud que quiso desprenderse de las condiciones sociales que había impuesto el final de segunda guerra mundial. La música, las drogas y el sexo libre se fundieron en un solo sentir de esa generación de personas que pretendieron cambiar el mundo con su filosofía de la paz y el amor con el movimiento hippie ya en los años sesenta. La salsa no se escapa de esta revolución social, musical, sexual y de droga, y la marihuana se impuso como el pan caliente de cada día y esta se ligó al sentimiento del músico para transcender, evolucionar e inspirarse para hacer mejores composiciones y ritmos que se fabricaron bajo el efecto de toda clase de drogas.

Esa generación de músicos que intentaba buscar la felicidad en su música, las drogas y el sexo, marco la pauta desde entonces, legitimando el consumo de drogas. Incluso en conversación con varios personajes de grupos musicales en el contexto colombiano, cuando ya había colgado mis congas “había dejado la percusión”, manifestaron que los mejores músicos que ejecutan los instrumentos con afinque (sabor y sentimiento) son aquellos que consumen droga y en especial la marihuana, la hierba, el cilantro, que se mantiene desde siempre latente en el gremio.

El sexo, la música y las drogas siempre han estado presentes en toda sociedad y son afines al perfil que las personas de la sociedad común han creado del artista o músico de toda clase de agrupación. Y es que la época de mediados del siglo 20 se prestó para que el sonido de una banda se metiera en el corazón y la mente del consumidor musical, como víctima del mercado, tras el desarrollo de la radio y la evolución de la industria discográfica, consumidor de medios que es incitado a buscar también los caminos de la droga.

12063885_940249866032866_4990006921042904466_nLos genios de la salsa no se salvaron del flagelo de la droga y su modus vivendi, como es natural en todo artista: tener dinero, comprar lo que se quiere y tener a las mujeres para consigo y realizar sus fantasías, fueron poniendo en escena, la ilusión de traba y el sueño, causado por el efecto de cada sustancia alucinógena y psicotrópica. Así los músicos se enraizaron en su efecto, en su deseo de encontrar el éxito y de vivir de la música día a día en su sabor y elocuencia para ejecutar sus instrumentos, de perfeccionar la interpretación de los mismos, a través del constante ensayo y consumo de todas aquellas sustancias, que se adhieren al afinque, pero que infortunadamente causaron la dependencia y una gran mayoría de artistas pasaron a ser historia consumidos en su realidad.

Curiosamente al introducirse en la droga todo artista se sube a ese vehículo de protesta y expresión de rebeldía como en la etapa de la adolescencia, cuando los jóvenes quieren ser libres de autoridad mayor sobre sí, y se refugian en el vicio y en la música idealizando la independencia, buscando la energía para encontrar el éxito de sus movimientos y composiciones musicales, pero la adicción crece a medida que avanza el tiempo entrando en la locura de la sinrazón, pero su razón con cordura, la cordura de sentirse el superhéroe de la música, el sabor y el afinque.

Lo que es evidente es que las drogas han tenido su influencia en la música creada en cada momento de la misma manera que una realidad social, política o económica concreta. También influye en la creación de los tipos de música o de un estilo concreto. En definitiva, las drogas siempre han estado presentes en la historia de la música popular y de la salsa, unas veces de forma más circunstancial y trágica, otras veces de forma más profunda, puesto que para entrar a un estudio de grabación siempre aparece ese nerviosismo que solo se calma con un pase de coca, un pitazo de bareta o un trago de licor, para buscar la estabilidad y así grabar supuestamente en calma, ejecutando el instrumento de mejor manera.

Así como Palmieri, pedía un cachito pa huele, ahora que mama ya no esta aquí!, Willie Rosario describe la juventud del siglo XX y pide que escuchen su pregon que es solo una opinión, El Impacto Crea invita a que salgan del fango, Mientras que Bio Ritmo describe a forma de despecho una extraña relación con la codeina, Blades con su amor y control nos enseña lo importante que es la familia en al lucha contra la droga, mientras que en caina nos enseña como es que tu crees que la tienes controla-a,  pero ella es la que te manda camara, mira ve, y todas las canciones que a continuación compartimos con ustedes, las cuales hablan del tema en particular.

La sociedad siempre ha buscado divertirse y lo hacen en los bares, discotecas y clubes privados para desconectarse del mundo y desaforar sus deseos mediante el goce de la música, drogándose, bebiendo y bailando. La música tiene tanta influencia en el cerebro y nuestras emociones como una droga siempre ilegal y el ejemplo está en la entrega de un bailarín en pleno mambo, ensimismado, llevado por los sonidos penetrantes de la descarga instrumental, el canto la melodía y la armonía de la orquesta que toca en vivo y en directo, desbaratando el cuerpo, cada quien con su tumbao y su propia sabrosura, porque cada quien siente el ritmo bajo los efectos de la descomposición oral de la interpretación de sus ídolos cantantes e instrumentistas. La salsa es mi droga …

 


Mauricio Fernando Murillo Sanchez

Acerca de Mauricio Fernando Murillo Sanchez

Lugar de Nacimiento: Suarez - Tolima, Profesión: Percusionista Profesional - Comunicador Social- Periodista, Fecha de Nacimiento: Desconocida, Amante del folclor en general. Puedes contactarme en el correo mauricio.murillo@hardsalsabogota.com